“Por sus frutos los reconoceréis”, son ingentes los frutos que se han recogido, pero en el Reino de Dios el trabajo debe continuar, es una tarea permanente, sabemos que la cosecha en estos cincuenta años es muy buena, por eso hoy queremos comenzar nuestra celebración de las bodas de oro con alegría por tantas personas que han ayudado a construir la historia de nuestra querida institución.

El Señor ha estado grande con nosotros porque esta Iglesia Particular ha buscado Evangelizar a las juventudes durante muchas generaciones, innumerables son los hombres que se han formado en este claustro, innumerables personajes que desde su profesión y trabajo han ayudado a transformar la sociedad.